El sector turístico en México ha sido históricamente un pilar fundamental para la economía nacional, siendo responsable de una significativa proporción del Producto Interno Bruto (PIB) y de la creación de empleos directos e indirectos. Las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs) turísticas desempeñan un rol clave en la actividad económica del país, ya que representan la mayoría de las empresas dentro de este sector. No obstante, este sector ha enfrentado diversos desafíos a lo largo de los años, entre los que se destacan la falta de acceso a mercados internacionales y la limitada implementación de estrategias sostenibles. La crisis generada por la pandemia de COVID-19 agravó aún más esta situación, provocando el cierre de muchas de estas empresas, lo que evidenció la vulnerabilidad de las MiPyMEs turísticas frente a eventos globales.
En este contexto, la internacionalización de las MiPyMEs turísticas se presenta como una vía crucial para garantizar su competitividad a largo plazo y su resiliencia ante futuros desafíos. La necesidad de adaptar las políticas públicas a un modelo de desarrollo sostenible, que impulse la internacionalización de estas empresas, ha cobrado relevancia dentro de la agenda gubernamental. Las políticas orientadas a la internacionalización deben incorporar no solo la expansión comercial, sino también la adopción de prácticas sostenibles que contribuyan a la preservación de los recursos naturales y a la equidad social, elementos esenciales para un desarrollo turístico sostenible.