El proyecto consiste en la construcción de un hotel de 300 habitaciones, en un área de 18.3 ha., asociadas al destino Sol y Playa, que permitan aprovechar las excelentes posibilidades que ofrece el polo turístico Playa Santa Lucía, en Camagüey.
La parcela está situada en el extremo más oriental de la costa norte de la provincia de Camagüey, a 110 km de la ciudad del mismo nombre. Ideal para realizar actividades de ocio y descanso en un ambiente de sol y playa, encuentro con la naturaleza, buceo y navegación. El área forma parte de los 20 km de playa arenosa de origen coralino que dispone el polo, con un ancho promedio de la franja de arena de sol de 15 metros. Sus aguas son muy tranquilas, ideales para el deporte náutico, la pesca superficial, la foto caza submarina y los baños de mar. Las áreas de baño son muy tranquilas, transparentes y de fondos arenosos. La profundidad mayor es de 1,8 metros. Para nadar, la placidez de sus aguas y la ausencia de especies agresivas, completan lo que se puede esperar. El clima es cálido y sus aguas son tibias. La temperatura media anual oscila entre 28,7 °C en agosto y 23,0 °C en febrero. La gran barrera de coral que se encuentra a menos de 2 km de la orilla la hace muy atractiva para el turista amante del snorkeling y la fotografía submarina. Pero también a lo largo de los 20 km de la ribera de la playa, se pueden encontrar tentadoras ofertas entre las que sobresalen: clases de baile, bicicletas acuáticas e incluso paseos en catamarán, además de clases de kitesurf, voleibol y largos paseos a la orilla del mar. Su cercanía a la ciudad de Camagüey, integrada al producto Circuito Cuba, resulta un atractivo adicional con gran potencial para el desarrollo del turismo de eventos, cultural e histórico a partir de su atractivo patrimonio. La parcela se ubica a unos 80 km aproximadamente del Aeropuerto Internacional de la ciudad.
Se estima alcanzar cifras de 164.250 turistas días, e ingresos en divisas en el orden de los 13.140.000 dólares anuales.
Los beneficios fiscales establecidos comprenden diversos aspectos. En lo que respecta a los impuestos sobre utilidades, se establece una exención del 0% durante un período de ocho años, con posibilidad de ampliarse excepcionalmente, pasando posteriormente a una tasa del 15%. Las utilidades reinvertidas también gozan de una exención del 0%, mientras que aquellas derivadas de la explotación de recursos naturales pueden beneficiarse de un incremento del 50%. En cuanto a la utilización de la fuerza de trabajo, esta se encuentra exenta de impuestos, al igual que los ingresos personales percibidos por socios o partes. Las contribuciones al desarrollo local están exentas durante la recuperación de la inversión, y los impuestos sobre ventas o servicios tienen un 0% en el primer año de operaciones, seguido de una bonificación del 50% para las ventas mayoristas y servicios. Por otra parte, la utilización o explotación de recursos naturales y la preservación del medio ambiente cuentan con una bonificación del 50% durante el período de recuperación de la inversión. Finalmente, los impuestos aduaneros están exentos durante el proceso inversionista.